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Fernando Valerio Holguín

Fragmentos

Fernando Valerio Holguín
Narrador y ensayista. Estudió literatura en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y se doctoró en la Universidad de Tulane. Actualmente, trabaja como profesor de literatura y cultura afro-caribeña en la Colorado State University. Ha diseminado sus cuentemas y poemas por revistas, periódicos y antologías de la República Dominicana y del extranjero. Asimismo, su nómina de libros publicados incluye: Viajantes Insomnes (cuentos, 1983), Poética de la frialdad: La narrativa de Virgilio Piñera (ensayo, 1996), Arqueología de las sombras: La narrativa de Marcio Veloz Maggiolo (ensayo, 2000) y Memorias del último cielo (novela, 2002), Autorretratos (Poesía, 2002)

 

Amantes


Hay un Tiempo que apenas nos pertenece
un Tiempo que habitamos en la fuga
contra el graznido del cuervo y su ala triste
un Tiempo que nos define en el reverso de la
sospecha y de la fiesta innombrable

este Tiempo nuestro se piensa a sí mismo
y nos consume como un fuego, en la espera
vertiginosa
en arreboles de encuentros y desafíos
donde la palabra importa menos
que la mirada en la carne
que se sabe amada

no esperemos a que nos tiendan una celada contra el alto muro de la noche enemiga y entonces sea demasiado tarde
no dejemos que las máscaras
nos impidan alcanzar la montaña y su amplio cielo no permitamos que nos arrebaten este Tiempo hecho de agua cotidiana y ternura
que plagiamos en la prisa

porque este Tiempo huye con nosotros hacia la carne hacia el vértigo en la fuga
hacia un torrente de sangre en las sienes
para que al fin pueda ser nuestra la dicha de sabernos en la eternidad de un instante


La noche

 
...en la noche de Legbá suelta los perros del deseo.
                                                                                                     Tomás Hernández Franco


ya se acerca la jauría desaforada
ya se acerca
es Dambahalá Oueddó
que ha soltado los Perros del Deseo

los perros arrecian sus ladridos
en semitonos disparejos

(siento tu carne tibia y salobre, el vello luminoso
en mi lengua,
el sabor a mar y almejas y cielo del Caribe)

un perrazo amarillo aúlla y otro gruñe y me miran
desde el fondo de la noche con sus ojos
de cristal azogado

(mi boca devora tu cuerpo, que se abandona
al grito y al espasmo)
deja que arrastren mi carne
con su baba copiosa,
Oh Dambahlá Oueddó
para poder escapar de la muerte
que ha venido a esperarme

(mis ojos de cristal azogado
buscan tu carne salobre)

la noche huele a sangre
y el deseo es una jauría desaforada.

Grito

 

En la noche vertical de tu sueño, un grito parecido al mío -y no es mío- atraviesa el mar incesante, sangran las piedras calcinadas, la luna de Sans Soucí se repite como un verso

suspendida la palabra en el grito de tu noche inaudita, estalla la visión fugaz de las sombras que no regresarán al amanecer y en una distracción de Dios tus manos tampoco podrán detener el viento verde devastando la ciudad anclada en tus ojos, no podrán detener los pájaros atravesando tu insomnio como un grito

en la noche vertical de lunas y espejos danzarán las sombras su danza fatal y entonces no me reconoceré a mí mismo, verde y famélico, metafísico, desgastado como las piedras en la playa

en la noche vertical, un grito parecido al tuyo -y es mío- caerá en el estruendo del mar como una proa que no cesa, suspendidas las horas

grito luna ola espejo, son tuyas estas manos calcinadas tan parecidas a las mías, son tuyas estas manos que sangran alquitrán en la piedra

suspendido mi grito en plomada sobre tu noche de ola luna espejo, las sombras jamás regresarán a tu verde ciudad de cal y canto, la ría del puerto te habrá robado para siempre la palabra